

La bolsa de cheetos llamada abuso espiritual tocó a mi puerta y cuando vi por el cerrojo me pegó a traición con un bate ¿Dónde estaba? Jugando cartas con las falencias de crianza y la adicción al merequetengue.
Injusto sería culpar de todo al sectarismo protestante ¡Pero qué bien se llevan!
¿Espíritu? ¿Misericordia? ¡Por favor, ni que fuéramos luteranos! O peor aún… ¡Católicos! Aquí alabamos quemando cartas dibujadas por niños de 10 años acusando satanismo ¡Sí señor! Las atalayas déjenselas a nuestros primos los Testigos de Jehová, nosotros somos del séptimo día (sabático, por supuesto, no nos vayan a confundir con esos romanos).
¿Que por qué tantos ateos? ¡El demonio, hombre! ¡El demonio!



Básicamente que tocó hacerse cargo de las pifias propias, en este caso, acarreadas de una educación sectaria protestante